¿Qué hacer en Cartagena de Indias?

Cartagena de Indias

¿Por qué visitar Cartagena?

Cartagena de Indias es, sin duda, una de las ciudades más visitadas de América del Sur en general y de Colombia en particular. Para mí, recorrer mi continente fue y es una deuda pendiente que espero, poco a poco, comenzar a cancelar. Si bien mi viaje por Colombia solamente tocó esta ciudad fue la puerta de ingreso a una nueva cultura, llena de sabores, colores y gente cálida y amable.

Cartagena es una ciudad de casi 1 millón de habitantes, aunque la parte turística es relativamente pequeña, ofrece mucho más de lo que vemos cuando la visitamos. El centro, la zona amurallada, se recorre en dos o tres días de mucha caminata. Eso si, prepárense para soportar las altas temperaturas y los vendedores ambulantes.

Cartagena que hacer
Cartagena desde la muralla

¿Cómo llegar a Cartagena?

Desde Buenos Aires, viajamos hacia Cartagena a través de LATAM con una escala en Lima de 3 horas. Por primera vez, me acordé (en realidad se acordó mi madre) de pedir el menú vegetariano, no les puedo explicar mi decepción cuando recibí un bloque de polenta frío y dos galletitas de agua. Sinceramente, estuve cerca de volverme carnívora otra vez.

Apenas llegamos nos subimos a un shuttle que habíamos reservado previamente por Expedia y, lo primero que preguntamos fue: -¿En qué estación estamos?, el chofer nos responde: -Acá hay verano o invierno, no hay primavera ni otoño, ahora estamos en invierno. Miré a mi mamá con cara de shock, afuera hacían 28 grados y una humedad asquerosa. Así es el invierno costeño.

Hay varias opciones para llegar del aeropuerto a donde se alojen, ya sea Bocagrande o la ciudad amurallada. Pueden hacer como nosotras y contratar previamente un shuttle a través de internet o bien pueden tomarse un taxi (ronda los 30 mil COP) en el lugar o pedir un uber (alrededor de 15 mil COP) ni bien llegan.

Cartagena San Felipe
Cartagena desde el Castillo de San Felipe

¿Dónde alojarse en Cartagena?

Existen dos opciones para hospedarse en esta ciudad y cada una tiene sus pros y sus contras. Una opción es quedarse dentro de la ciudad amurallada, lo mejor de esta alternativa es que estás en el sitio turístico por excelencia, prácticamente no necesitas tomar taxi o uber para moverte casi a ningún lado, lo malo es que suele ser algo caro.

La otra opción es alojarse en Bocagrande, la zona más moderna de la ciudad y que muchos comparan con Miami. Como conocedora de ambas ciudades puedo decirles que, de lejos, capaz tiene un aire, pero no todo lo que brilla es oro. Bocagrande tiene hoteles de todas las categoría y acceso a las playas, además ofrece restaurants más económicos que la ciudad amurallada y la posibilidad de hacer algo de shopping, pero eso es todo. Además, para ir hasta las atracciones hay que tomarse un uber o un taxi que, si bien es económico, es una perdida de tiempo.

Nosotras nos alojamos en Bocagrande, en el Hotel Blue Concept, nos sentimos muy cómodas. El hotel tiene una pileta muy linda, las habitaciones estuvieron siempre limpias y el precio incluía un desayuno bastante abundante.

Sin embargo, si volviera hoy a Cartagena decidiría alojarme en la ciudad amurallada. Si bien el sector de Bocagrande tiene playas, la verdad es que no son la gran cosa. En cambio, en la ciudad se puede disfrutar a toda hora de la variedad de propuestas que ofrece.

¿Qué ver en Cartagena? – Día 1

Con un poco de jet lag, nos despertamos cerca de las 7 de la mañana, desayunamos y decidimos salir alrededor de las 8:30. Si bien era temprano y domingo creímos que no tenía sentido quedarnos dando vueltas en la cama. Nos tomamos un uber desde el hotel hasta la ciudad amurallada, nos costó 5 mil COP que serían cerca de 30 pesos argentinos.

Llegamos y nos encontramos con tres cosas que nos sorprendieron. Primero, había una maratón, por lo que muchos lugares de la ciudad estaban vallados y todo estaba repleto de corredores. Segundo, nadie va tan temprano a la ciudad por lo que es muy recomendable llegar antes de las 10 para hacer fotos y estar sin tanta gente alrededor. Tercero, a las 9 de la mañana hacían cerca de 30 grados y pleno sol, iba a ser un día duro.

Entramos a la ciudad por la entrada del Museo Naval y fuimos directo a la muralla. La verdad es que estábamos algo perdidas y no teníamos mucho plan de cómo comenzar a recorrer Cartagena.

Caminamos por la muralla hasta llegar al Café del Mar que aún se encontraba cerrado. Desde ahí, decidimos caminar sin rumbo por las calles, descubriendo las casitas pintorescas, los colores y las flores, sobretodo las flores. Cada casa en Cartagena tiene alguna planta trepadora, hay Santas Rita por todas partes y de todos los colores.

Cartagena muralla
En uno de los minaretes de la muralla

Lentamente, nos dimos cuenta que el calor subía, el sol no se escondía y necesitábamos hacer una parada técnica donde planear cómo continuar el recorrido. Fue en ese momento en el cual descubrimos uno de los lugares más bellos que vi en todo el viaje.

La librería y cafetería Ábaco fue un oasis en el desierto. Entramos, de casualidad, porque tenían chai latte frozen y necesitábamos algo frío. De afuera no dice nada pero, apenas crucé el umbral, me di cuenta que ese sitio era un sueño hecho realidad. Libros, jazz, una arquitectura de otra época y muchas variedades de café. Si algún día me quedo fija en un lugar, necesito tener algo así.

Librería Ábaco. El oficio del librero es, sin duda, uno de los más hermosos del mundo.

Después de pasar más de media hora deslumbrada en este sitio, decidimos que era hora de salir a recorrer, así fue como partimos con la misión de encontrar la casa que habitó García Marquez y visitar el claustro donde se encuentra su mausoleo.

La parte amurallada de Cartagena es pequeña y, con la ayuda de Google Maps, se puede encontrar todo con suma facilidad. Fue así como llegamos hasta la casa terracota en la que vivió el autor de 100 años de soledad. A la residencia no se puede ingresar ya que es propiedad de la familia del autor, que aún vive allí. Pero, a tres largas cuadras se encuentra el mausoleo.

En el Claustro de La Merced, dentro de la Universidad de Cartagena, se encuentra el mausoleo inaugurado hace ya algunos años. Lamentablemente, cuando fui estaba cerrado por reparaciones, lo que me dio un nuevo motivo para visitar esta ciudad dentro de unos años.

Desde ahí, caminamos hasta la Catedral de Santa Catalina de Alejandria, donde se celebraba una misa en honor a las fuerzas armadas de Colombia. La catedral se encuentra en diagonal a la Plaza de Bolivar, que está rodeada por el Palacio de la Inquisición y la Biblioteca Bartolomé Calvo (me quedé con ganas de entrar acá, pero justo fui en días y horarios en que estaba cerrada).

Cartagena
Gertrudis de Pablo Botero en la Plaza Santo Domingo

Desde ahí, fuimos hasta la Plaza de Santo Domingo, donde se encuentra una obra que Botero donó a la ciudad de Cartagena. Justo frente a ella está la Iglesia de Santo Domingo, que tiene a su lado el convento donde residían antiguamente los frailes dominicos y que, actualmente, funciona como casa de estudios.

¿Qué ver en Cartagena? – Día 2

El calor hace imposible recorrer toda la ciudad en un día. Lo intentamos, pero después de almorzar tuvimos que volver al hotel a descansar, se hacía insoportable caminar bajo el rayo del sol con 30 grados de sensación térmica.

En el segundo día, recorrimos lo que nos quedaba ver de la ciudad amurallada. De nuevo ingresamos por la plaza del Museo Naval, pero fuimos directamente hacia la Parroquia San Pedro Claver, que data del siglo 16 y está ubicada frente a la plaza del mismo nombre.

Siguiendo a la gente, caminamos hasta la Plaza de la Aduana, donde antiguamente llegaban los esclavos y donde ahora funciona la aduana de Cartagena. Continuando en la misma dirección desembocamos en la Plaza de la Paz, donde está la Torre del Reloj y la entrada más popular a la ciudad amurallada.

Desde ahí, tomamos la carrera 7 hasta llegar al Parque Fernandez de Madrid, que se encuentra a unos 10 minutos de caminata de la Torre del Reloj. Ideal para descansar y para almorzar, el parque es pequeño pero está rodeado de restaurantes con música en vivo.

Caminamos hasta la Plaza de San Diego, donde nos sorprendimos por la belleza de esa pequeña plaza, rodeada por una iglesia, varios artesanos y restaurantes ofreciendo distintas promociones para almorzar o cenar temprano.

Decidimos visitar  la Plaza de la Proclamación, que lleva ese nombre debido a que allí fue donde el pueblo de Cartagena se reunió a proclamar su independencia. Lamentablemente, el edificio principal se encontraba bajo reformas cuando estuve ahí.

Para cerrar el día nos fuimos rumbo al Castillo de San Felipe, donde se puede ver Cartagena desde arriba. El camino para llegar al Castillo deja bastante que desear, no está bien señalizado y casi no hay semáforos, por lo que llegar se convirtió en una aventura de riesgo.

Logramos entrar antes de las 18 que es el horario del cierre, queríamos ver el atardecer desde ahí pero decidimos acortar la visita porque la zona no era de lo más tentadora para caminar de noche. El ingreso al castillo nos pareció una de las cosas más costosas de Cartagena, la entrada costó 37 mil COP por persona. Eso es, en promedio, lo que se gasta en una buena comida en la ciudad amurallada. Sin embargo, la visita es linda y amerita hacerla por su valor histórico.

Cartagena
Atardecer desde Café del Mar

Bocagrande y Getsemaní – Día 3

Cuando consideramos que habíamos recorrido lo suficiente de la ciudad amurallada, decidimos darle una chance al lugar donde se encontraba nuestro hotel y salir a dar una vuelta por Bocagrande.

La verdad es que no hay mucho que hacer en este sector de Cartagena, más que grandes edificios y alguna que otra tienda, el gran atractivo es la playa.

La playa de Bocagrande habla mucho pero después dice poco. Es una playa amplia, pero llena de vendedores ambulantes que hostigan al visitante hasta el hartazgo, ofrecen de todo: pulseras, masajes, pescado, aceite de coco, excursiones, mango y la lista crece a medida que uno pasa el tiempo tratando, sin mucho éxito, de relajarse.

El agua no es celeste, ni turquesa, ni verde, pero tiene una temperatura ideal para las personas de sangres fría que buscamos calor a donde sea que vayamos.

Entre vendedores insistentes y baños de mar, se nos pasó la mañana. Era nuestro último día completo en Cartagena porque al día siguiente nos esperaba la excursión a Barú. No podíamos irnos de la ciudad sin visitar Getsemaní y ver el atardecer en el Café del Mar.

Nos tomamos un uber y nos bajamos justo en la entrada de la Torre del Reloj, desde allí, primero recorrimos el Parque del Centenario que, según dicen, esta basado en el paisajismo de los Jardines de Versalles. La verdad que no me pareció muy verosímil el comentario y después de un breve paseo salimos directo para Getsemaní.

Cartagena Getsemaní
Casitas de Getsemaní

Las calles de Getsemaní parecen guardar el secreto de los habitantes reales de la ciudad de Cartagena. Nadie se detiene al ver pasar un turista, nadie intenta vender nada, el viajero pasea y nadie levanta la vista al verlo pasar. Por eso me encantó este lugar, porque uno se camufla, uno no llama la atención. No es un lugar preparado para turistas, es un lugar preparado para vivir.

En cambio, a mi madre no le gusto, le dio miedo, le pareció inseguro. El mismo lugar, opiniones opuestas. Así de relativo es el viaje.

En Getsemaní vagamos bastante y fuimos a dos lugares precisos, la Plazuela del Pozo y la Plaza de la Santísima Trinidad, vimos algunos murales y muchas casitas lindas y gente joven. Definitivamente, Getsemaní es el lugar para ir si te interesa rodearte de gente sub40, salir de copas y disfrutar de la noche.

Desde ahí, directo a Café del Mar a ver el atardecer prometido. Lo ideal es llegar temprano, cerca de las 17 porque después se llena y no hay lugar para sentarse. En el lugar solo se pueden tomar bebidas frías, nada de café, nada de comida. Y la vista la cobran en cada bebida, los precios son irrisorios pero es un gusto que hay que darse.

Recomendaciones generales para visitar Cartagena

  • En casi todos los lugares aceptan tarjeta de crédito y débito. Les conviene cambiar dólares a COP en el banco o en casas de cambio oficiales.
  • En la medida de lo posible, hospedarse dentro de la ciudad amurallada.
  • Díganle NO a todos los vendedores, a la primera muestra de simpatía se vuelven insoportablemente insistentes.
  • Prueben la limonada de coco y el arroz con coco. Son los mejores inventos del país.
  • Para mantenerse conectados, les recomiendo HolaSim. Esta empresa provee un chip prepago que solamente hay que colocar en el equipo y, al encender el celular en el destino, se conecta a la red local y nos conecta a nosotros con el resto del mundo. Si al momento de comprar ingresan “LAUNOESTA” se les descuentan 10USD (o sea, el chip es gratis!)
  • Tengan en cuenta que Cartagena es super calurosa! Sea cual sea la temporada, lleven ropa de verano y algún abrigo liviano.

 

Armá tu viaje con Laura No Está

Para tener un itinerario de viaje único y a tu medida, recordá que podés contratar los servicios exclusivos que ofrece esta web. ¡No te lo pierdas!

Deci hola! Dale, animate!