Mi destino más feliz

Tenía menos de 15 años cuando, revolviendo entre las cosas de mi madre, encontré una libreta de ella en la que decía Beatriz y Paul; al lado de esa inscripción que proclamaba amor eterno se encontraba otra, un corazón con cuatro nombres adentro: Paul, Ringo, John y George. Le mostré lo que había encontrado y, le pregunté, cuán importantes habían sido estos tipos en su época. No recuerdo su respuesta, pero sigo viviendo en las consecuencias de ella.

Empecé a escuchar The Beatles de manera consciente cuando tenía casi 17 años. En mi casa todavía vivían los LP de mi papá, así que empecé a hacer mi propia colección de CD’s, los compraba yo, los escuchaba, se los mostraba a mi hermano, mi mamá compartía y disfrutaba nuestro descubrimiento, sintiéndose otra vez esa adolescente enamorada. Todas las canciones me sonaban conocidas desde siempre, supongo que desde chica, desde antes de ser consciente de lo que era la música, los Beatles habitaron mi casa familiar.

Con el paso de los años, mi conocimiento, mi curiosidad, mi pasión por ellos y su música fue creciendo. Cuando Paul fue a la argentina hace unos años fui a verlo, fuimos con mi mamá y mi hermano, y fue sin duda uno de los días más felices de mi vida, algo que pensé que jamás me iba a pasar, y poder compartirlo con la gente que más amo y que a la vez le da sentido a su música fue una bendición.

Albert Dock
Albert Dock

Liverpool se convirtió para mi en un destino soñado, un destino que siempre postergue un poco, porque que pasa después de que se cumple un sueño? Ir a Liverpool para mi significaba ir a un lugar mágico, tachar algo de mi lista de deseos y convertirlo en una realidad, y eso es algo tan hermoso como tenido. ¿Qué pasa después de conseguir lo tan anhelado? Felicidad y recuerdos. Eso pasa, porque al día de hoy pienso en mis días en Liverpool y siento que quiero más, que quiero todo de esa ciudad mágica.

Si hay una palabra que para mi resume Liverpool es magia. Llegar a esa ciudad, donde se respira una energía muy especial, es completamente mágico. Aterricé en el aeropuerto John Lennon y al salir lo primero que veo es un submarino amarillo, no podía dejar de sonreír, parecía una tarada enamorada de todo. No me alcanzaban los ojos para ver y adquirir todo lo que estaba contemplando, quería que todo se tatuara en mi retina para siempre, no quería perderme nada.

Entrada a The Cavern
Entrada a The Cavern

Llegue a la ciudad y lo primero que hice fue ir a The Cavern, ver solamente el lugar me emocionó, y ahora que lo recuerdo mientras escribo se me dibuja una sonrisa en la cara y casi se me escapan las lagrimas de emoción. Baje con calma los dos pisos hacía ese antro donde empezaron a tocar mis ídolos cuando solo eran chicos, la emoción se multiplicaba a cada paso que daba, la música subía por la escalera. Sonaba en vivo, sonaban ellos, eran otra voces quienes cantaban, pero era su música, hermosa sin importar de que garganta salga. Sus acordes, sus letras, sus sonidos.

Es primera noche pasé más de dos horas parada, mirando todo, las paredes, los músicos, el merchadising, todo me sorprendía, era como estar en Disney. Era mi lugar soñado. En el medio de todos los nombres escritos en las paredes, encuentro una placa pequeña que dice que Los Beatles tocaron ahí 292 veces en menos de dos años. Si no lloré, fue porque estaba con un australiano que había conocido en el hostel y me daba vergüenza.

Feliz en Penny Lane
Feliz en Penny Lane

Al día siguiente, acompañada de un argentino que estaba durmiendo en la cama abajo de la mía, fuimos a conocer los lugares donde Los Beatles vivieron su infancia, los lugares que para ellos significaron cosas, que inspiraron canciones. Así llegamos a Penny Lane y la caminamos de punta a punta, de ahí nos fuimos para la St Peter’s Church, la iglesia en la que unos muy jóvenes Paul y John pasaban horas y donde esta enterrada Eleonor Rigby; estando ahí y mientras buscábamos la tumba, se nos acerca el cura de la iglesia y nos da una visita guiada, gratuita y exclusiva, el estaba fascinado por que nosotros habíamos viajado desde Argentina, yo estaba fascinada por toda la situación.

Cruzamos la calle y fuimos donde el cura nos dijo que había sido el lugar donde se conocieron por primera vez Paul y John, allí una placa rememora el encuentro. Desde ahí caminamos hasta Strawberry Fields y después a la casa de John y, otra vez caminando, hasta la casa de Paul. No éramos los únicos, estos lugares son puntos de peregrinaje. Hay gente todos los días, todo el tiempo, gente buscando a sus ídolos, que se emociona, que realmente no puede creer estar ahí, y así estaba yo, caminando las calles que ellos caminaron.

Las tres gracias de Liverpool
Las tres gracias de Liverpool

Cuando les muestro fotos de Liverpool a amigos y a mi familia hay una frase que se repite: que bien se te ve. Y si se me ve bien, es porque estaba bien, pocas veces fui tan feliz como cuando visite mi ciudad mágica de los sueños. Además, vale aclarar que Liverpool es más que Beatles, es una ciudad hermosa con un puerto muy lindo, con gente muy cordial aunque inentendible (tienen el segundo peor acento de toda Inglaterra), una ciudad que fue clave en la historia de Reino Unido durante muchas veces, y que paso por momentos oscuros, pero que ahora no para de crecer y tiene una proyección increíble para los próximos 20 años.

Se que este es un post muy largo, pero les aseguro que me quedo corta para explicar lo mucho que me impresiono y que ame, y sigo amando, Liverpool. Solo me falta estar ahí con mi familia, para seguir compartiendo esa felicidad.

 

2 Comment

  1. Me emocionaste hasta las lágrimas. Te amo !!!

  2. jajaaj te amo mamucha!

Deci hola! Dale, animate!