Crónicas Murcianas

Llevo en Murcia más de una semana. Hace calor, demasiado calor, hoy por ejemplo la máxima marca  37 grados. Murcia es un pozo, envuelto entre montañas, la humedad te oprime el pecho y uno respira aire caliente constantemente. Una ciudad pequeña, con catedrales antiguas y calles empedradas. Soleada, sin una sola nube que tape el celeste del cielo. Se comenta que no llueve hace cuatro meses y que esta semana es la más calurosa del verano.

Entonces, ¿Porqué vine a Murcia? Vine a sentirme un poco en casa, contacto familiar, abrazos, cariños, comidas caseras y juegos de niños. Vine a tramitar mi DNI y mi tarjeta sanitaria, ya soy oficialmente ciudadana de Murcia, ya puedo trabajar y residir en cualquier lugar de España, ya tengo salud pública gratuita garantizada en cualquier parte de la comunidad europea. Parece que todos me tientan para quedarme un poco más. Retenida, presa y encarcelada por propia voluntad en Murcia.

Los cerdos no querían colaborar con el blog!
Los cerdos no querían colaborar con el blog!

El calor lo hace a uno decir y hacer cualquier cosa, ese es el único motivo lógico por el cual me metí en un chiquero a perseguir cerdos un sábado a la 1 de la mañana. Me acuerdo y me rio, y me festejo mucho haberme animado. La apuesta estaba hecha, el que atrapa al cerdo se lo lleva a su casa, y yo estaba ahí, aburrida y con calor y sin ningún plan mejor para un sábado a la noche y, sobretodo, con ganas de hacer cosas nuevas sin parar, cosas que nunca imagine hacer. Seguro nadie imagino meterse en el lodo a perseguir chanchos. Mi primo me cedió una remera vieja y a pelear se ha dicho.

Me tomó seis minutos agarrar un cerdo y llevarlo al corral. Seis minutos de correr, caerme, reírme, gritar y disfrutar con la mierda hasta las rodillas. Me tomó dos minutos dejar de respirar agitada. Me tomó dos días sacarme el olor a grasa de cerdo de la nariz. Me tomó 4 días que desaparezca el dolor terrible que tenía en las manos de agarrar un cerdo untado en manteca y arrastrarlo hasta el corral. La cara de felicidad que tengo mientras escribo y recuerdo todo esto, no se me va a ir nunca. Quiero más experiencias así, de esas que no te imaginas haciendo jamás y que una vez hechas no podes creer lo que te hubieses perdido si no hubieses accedido. Hay que seguir la pulsión interior, esa es la verdadera esencia, la verdadera libertad.

 

2 Comment

  1. Todavia no puedo creer lo de los chanchos! pero no paro de reir imaginandote ahi jajajajaja. Que buena experiencia!!!! Te felicito por todo Lau! y sigo sosteniendo que de aca de este viaje sale un libro 😉
    Besos!! <3

  2. […] Con mi primo en Murcia, luego de la corrida de cerdos […]

Deci hola! Dale, animate!