Costa Azul: ¿Qué visitar en Niza?

Niza vista

Navidad en Niza

Hace dos años, cuando emprendí mi primer viaje largo por Europa, mi mamá me vino a visitar y decidimos viajar juntas. Los destinos de dicho viaje fueron variados y, entre ellos se encontraba algún lugar de la Costa Azul. Cuando planeamos el viaje, no pensamos puntualmente en Niza pero, con el correr del tiempo, fue decantando en ese lugar como la mejor opción, nos quedaba cómodo porque veníamos de Roma e íbamos hacía Barcelona. Estaba de camino, tenía buenas conexiones aéreas y había varias cosas interesantes para hacer.

Además, nos gustaba la idea de pasar Navidad frente al mar, creyendo que los franceses festejaban esa fecha con el mismo énfasis que lo hacemos los argentinos. Error número 1 y sobre el cual me explayaré después porque, ahora, quiero contarles cómo fue llegar a Niza.

Niza Promenade
La playa vista desde la Promenade des Anglais

Recorrer Niza

Recuerdo que llegamos al aeropuerto, ubicado en las afueras de la ciudad, y nos tomamos el Nice Airport Express Bus que, por solo €6 nos llevó hasta la estación central de Niza, con paradas previas estipuladas previamente para acercar a los pasajeros a sus lugares de descanso. Obviamente, desconocíamos que parada nos dejaba más cerca así que nos bajamos en la última, tuvimos que caminar cerca de 10 cuadras con la mochila a cuestas pero, finalmente, arribamos al hotel.

Nos hospedamos en el Best Western Hotel Roosevelt y, si bien todo estuvo bien, las habitaciones eran limpias y cómodas, el personal era algo flojo y no sabían, por ejemplo, dónde podíamos festejar la noche de Navidad, nosotras no podíamos entender cómo nadie estaba al tanto de una festividad tan grande y porqué no sabían nada, en especial, en un lugar en el que reciben turistas!! Acá fue cuando empezamos a sospechar que a los franceses no les interesaba mucho la Navidad al estilo sudamericano.

Era nuestro primer día -a esta altura nos quedaba medio día- y decidimos salir a recorrer el centro de la ciudad. El hotel tenía una ubicación excelente, a solo 3 cuadras de la Avenue Jean Médecin, una gran avenida peatonal por la que solo circula un tranvía muy moderno y silencioso, estén muy atentos porque vimos a algunos turistas muy cerca de la muerte, es tan silencioso que si no estás atento te lleva puesto y, a 4 cuadras de la famosa Promenade des Anglais, lo que en español sería la rambla, un paseo hermoso a orillas del mar, y donde ocurrió el lamentable atentado del ISIS hace casi un año.

Paseamos por la avenida peatonal durante un largo rato, entrando y saliendo de locales y lo que más nos sorprendió fue el frío! Creíamos que por ser la costa azul íbamos a contar con un clima más cálido, además, veníamos del sur de Italia donde habíamos paseado como si fuese primavera y, sin previo aviso, frío invernal. Para cerrar la noche, encontramos un restaurante muy lindo en el Boulevard Victor Hugo y después, a la cama. El día siguiente prometía mucha caminata.

La entrada al Musee Matisse

Nos levantamos con una misión, caminar hasta la casa y el museo de Henri Matisse, el gran artista francés que se enamoró de la ciudad costera de Niza y residió allí hasta su muerte. Mattise, no era ningún tonto y vivía en una de las zonas más hermosas de la ciudad, por eso, si bien es un paseo muy largo y cuesta arriba, les recomiendo ir caminando al museo, van a poder apreciar las vistas en altura del mar azul turquesa que hipnotiza a lugareños y visitantes y, además, van a ver unas casonas y unos palacios, unas veredas anchas con mucho verde y, como bonus, al lado del Museo hay ruinas romanas de acceso gratuito, lo cual también es interesante de conocer. La entrada al museo cuesta €10.

Después de esa visita y, cuando terminamos la eterna caminata de regreso, decidimos bajar hasta el mar para aprovechar el día de sol que nos había tocado. Claramente, no nos podíamos meter al agua porque hacía mucho frío pero, queríamos aprovechar para subir al mirador ubicado en el Parc de la Colline de Château, cuya entrada es gratuita y desde donde tomé la primera foto que ven en este post. No son tantos escalones y realmente vale la pena la vista. Decidimos continuar el día buscando un lugar donde cenar en Navidad y, a esta altura ya no nos sorprendía que casi ningún lugar tenía menú especial para festejar. Volvimos al hotel y nos preparamos para la Navidad menos navideña de la historia.

Mirador Niza
Caminando rumbo al mirador

Imagínense la situación, mi vieja y yo todas lookeadas para la Navidad en Francia, salimos a la calle y vimos poca gente, pensamos que era porque la mayoría de los ciudadanos de Niza lo pasaban en familia en sus casas o porque comían más temprano y ya estaban en los restaurantes. La mayoría de los locales estaban cerrado y, cuando llegamos a la Promenade, desierto, casi nadie y, la poca gente que había, no estaba vestida de ninguna forma en especial, más bien todo lo contrario. Entramos a un restaurante y, nos dimos cuenta de que el 90% de los comensales casi que iba de jogging y en plan cena común y corriente. Ni una maraca, ni un globo, ni un centro de mesa especial, nada. Mi mamá y yo nos mirábamos con desconcierto. A las 23 estábamos en el hotel, las dos solas, esperando que den las 12 para irnos a dormir. Suenan las 12, ni un fuego artificial, ni un grito, ni un nada. Creo que esa fue la vez que más extrañé estar en Argentina y que tomé conciencia de la importancia que tienen las costumbres.

Al día siguiente, no dejamos que la noche anterior nos arruine estar en Niza, salimos a recorrer el mercado de flores, que esta ubicada en la parte más antigua de la ciudad, la Vieille Ville. Para ver el mercado en su esplendor tienen que ir por la mañana, abre de martes a domingo de 8 a 17 pero, los domingos, cierra pasado el mediodía. Es un país lindo y gratis. Además, pueden después continuar recorriendo la parte más antigua de Niza, esto fue lo que hicimos nosotras.

La ciudad vieja de la ciudad costera es hermosa, pequeñas casitas antiguas recién pintadas, entre locales y restaurant que se monetizan con el resto de la decoración del barrio. Pueden ver en esta área el Palacio de Justicia, el Palacio de la Prefectura y la Catedral Sainte-Réparate. Desde el mercado de flores se llega caminando a la rambla, que esta a solo  cuadra. No se ustedes pero yo aprovecho cada oportunidad que tengo cuando viajo para ver el mar a cada ratito.

Decidimos volver al hotel caminando por el Boulevard Jean Jaures, que linda con muchísimos parques consecutivos donde en ese momento había juegos para niños, una feria de Navidad, gente paseando con perros, un anfiteatro, música a la gorra y parejas tomando el café en la vereda, como uno se imagina que pasa siempre en Francia y que, realmente, pasa siempre en Francia. Llegamos al hotel y nos preparamos para viajar al día siguiente. Barcelona nos esperaba y yo ya estaba ansiosa por ir a España, creyendo, como una ilusa, que el clima iba a ser más cálido.

Atracciones navideñas en el Boulevard Jean Jaures

Las ciudades pequeñas dejan a uno agotado, yo al menos creo que, por ser de menor tamaño que una ciudad importante, puedo caminarla de aquí para allá, sin parar, sin descanso y, después se hacen las 8 de la noche y ando mendigando una cama con tal de descansar las piernas y, para mi sorpresa, mi madre me sigue el ritmo, como si ella también fuera sub30.

Después me doy cuenta que esa es la magia del viaje, nos hace a todos un poquito más jóvenes pero, también, un poquito más sabios.

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One Reply to “Costa Azul: ¿Qué visitar en Niza?”

  1. Beatriz Rodríguez says:

    Me encantó, volví a vivirlo….que hermosos recuerdos!

Deci hola! Dale, animate!