Alemania en Barcelona – Primera Parte

La capacidad de conocer gente durante un viaje es increíble, nunca termina, la gente es infinita, los lugares son eternos y uno puedo perderse en ellos. Adentrarse sin mapas, en un lugar, en una cultura y en uno mismo. Esta historia, comprendida en dos partes, es un poco lo que paso en mi primer semana en Barcelona, la continuación tendrá que esperar porque aún sigo acá. Perdida y encontrada.

Primera Parte

Llegué a Barcelona por blablacar.com , fue la primera vez que lo usé y funciona perfecto, se la recomiendo a todos los viajeros, es barato y efectivo, además de una gran manera de conocer gente. En mi viaje de 6 horas uniendo Madrid con Barcelona compartí auto con un profesor de inglés, un australiano que viajaba por Europa yendo a recitales de música trance y olía muy mal y una mujer muy simpática que trabaja en arte en Murcia y con quién quede en contacto para visitarla la semana próxima. Prometió contactarme con gente del ambiente de la crítica allá, así que va a estar interesante.

Es raro, después del viaje a Portugal me sentí en algún punto mal, porque el viaje empezó tan arriba que tenía miedo de que no pueda subir más, de que sea aburrido o de que vaya cuesta abajo; sin embargo un amigo me dijo algo hermoso cuando le planteé esta inquietud: el viaje te esta dando un adelanto de todo lo que puede pasarte, no hay forma de que decaiga, si empezó así imagina lo que viene. Voy a ser sincera, me costo mucho creerle, soy realista, se que no puede haber siempre momentos geniales y felices, se que también a veces me siento sola y perdida en un mundo completamente distinto, y viajar es también aprender a afrontar eso.

Caminando por el barrio Gotico
Caminando por el barrio Gotico

La cuestión es que al día siguiente de haber llegado conocí a un argentino que andaba de viaje, me sentí tan bien de volver a hablar en mi idioma, porque esto es España pero son otros códigos, me sentí un poquito en casa, así que ahora siempre que encuentro un argentino por ahí trato de cruzar al menos unas palabras, para sentir que en cualquier lado alguien va a entenderte.

A los tres días de haber llegado conozco, por una de esas casualidades de la vida, a un chico de Alemania que esta de vacaciones acá, salimos a tomar algo y nos llevamos muy bien. Así que la noche que me conoce me lleva a una fiesta con sus amigos, llegamos a la fiesta que era en un hotel extremadamente lujoso sobre la rambla de Barcelona. En la puerta del hotel había prensa, mujeres con body painting esperando ser fotografiadas junto a los que llegaban, chicas de mi edad o menos vestidas para matar, y yo, de jean y zapatillas, sin entender absolutamente nada. En ese momento, el aleman me da una pulsera y me pide que me la ponga; miro y leo Torneo Europeo de Poker. Quiero que se imaginen la mejor cara de sorpresa posible, bueno así o peor era la mía.

Resulta que tanto el chico que yo conocí como todos sus amigos son jugadores profesionales de poker, viven de eso, viven viajando por el mundo jugando torneos; y ahí estaba yo, que en Buenos Aires siempre era delegada dealer porque me daba miedo apostar 10 pesos y perder. Me reía sola de toda la ironía de la situación.

2 Comment

  1. Yo te avise… vos Princesa Bacana de la vida, Europa te esta dando todo lo que estas buscando y mas!

  2. […] Esta es la segunda y última parte del relato sobre mis días en Barcelona. Recomiendo arduamente empezar a leer acá. […]

Deci hola! Dale, animate!